Denia

Parque Natural del Montgó


El Montgó está situado en la comarca de la Marina Alta, en el extremo noreste de la provincia de Alicante, se alza sobre las llanuras colindantes de Ondara-Dénia y Jávea – Gata de Gorgos, ocupa una extensión de 2117.68 ha, y fue declarado parque natural, por parte de la Generalitat Valenciana el 16 de marzo de 1987. En noviembre del año 2002, se regula una zona de amortiguación de impactos de 5386.31 ha alrededor del macizo, i se amplía la zona protegida a un total de 7503.99 ha.

Esta montaña, referencia visual ineludible para cualquiera que se acerque, discurre paralela al litoral alcanzando los 753 metros. El Montgó llega al mar por una llanura conocida como Les Planes, que finaliza en los abruptos acantilados del cabo de San Antonio, conformando uno de los paisajes más espectaculares del litoral valenciano. Esta zona fue declarada reserva marina el 9 de noviembre de 1993 de interés pesquero; además debido a la diversidad tanto de ambientes como de seres vivos en sus fondos marinos, se declara reserva natural marina por la Ley 11/1994.

Nos encontramos, pues, ante una impresionante mole rocosa que parece surgir del mar y se eleva hasta el cielo acariciando las nubes que con frecuencia coronan su cima. El aspecto abrupto y seco que muestra al observador en la distancia, esconde, por otra parte, un deslumbrante tesoro de vida que lo convierte en paradigma de la riqueza y la biodiversidad de la naturaleza valenciana; barrancos, paredones, cima, bancales, costas, fondos marinos… Presentan una variedad de ecosistemas que alberga centenares de especies, muchas de ellas de extraordinario valor científico.

Su emplazamiento privilegiado ha propiciado su continua relación con el ser humano que lo ha poblado, usado como hogar, atalaya defensiva, lugar de caza, recolección, cultivo y esparcimiento, aprovechándolo desde la más remota antigüedad. Los vestigios de esta presencia abundan por todo el parque y sus alrededores; nos hablan de antiguas civilizaciones, usos pasados y más recientes del medio, con el cual los hombres supieron mantener un equilibrio adecuado durante siglos. La protección de este paraje por parte de la Generalitat Valenciana posibilita la conservación en el presente y el futuro de este emblemático lugar, en las mejores condiciones posibles.

Geología y clima

Desde el punto de vista geológico, el Montgó pertenece a la última unidad de la cordillera prebética. Los materiales que se pueden observar están data-dos entre el cretáceo inferior y el cuaternario. Se trata de una suave flexión sinclinal, un poco volcada al norte y truncada por dos fallas, una en el norte (Dénia) y otra en el sur (Jávea) de fuerte desplazamiento vertical y orientación aproximada este-oeste. Los agentes erosivos han ido esculpiendo en la caliza su morfología actual.  Destacan los acantilados del cabo de San Antonio, modelados por la constante erosión del mar contra la dura roca.

Respecto al clima, el Montgó se encuentra en la divisoria climática de dos variantes del clima mediterráneo occidental, estaría incluido en un sector con “clima de la llanura litoral lluviosa” caracteriza-do por una notable pluviometría, con una media de 700 mm anuales con un pico de precipitaciones máximo otoñal, y un período de acusada sequía estival; si bien hacia el sur se pasa rápidamente al clima semiárido. Nos encontramos por tanto en una zona de transición climática.

Es importante también el efecto de criptoprecipitación (precipitaciones ocultas) que se da en la zona de la cumbre, muy abundantes debido a la habitual presencia de nubes.

Historia

El Montgó ha sido testigo del caminar de la especie humana, prácticamente desde sus inicios. Numerosos yacimientos y restos confirman esta presencia: Las cuevas del Barranc de Migdia, Foradada y del Montgó muestran restos desde el paleolítico superior hasta la edad del Bronce.

En Benimaquia, Coll de Pous y el Pic de l’Àguila se situaron poblados iberos desde el siglo VII a.C. En la época romana el puerto de Dianium adquiere especial importancia, como refleja la inscripción de la Cova de l’Aigua.



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